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    Residencial · Obra nueva

    Qué tecnología instalar en tu reforma antes de que cierren las paredes

    30 de abril de 2026

    Hay una conversación que tengo con casi todos mis clientes en el peor momento posible: cuando ya han cerrado los techos.

    Llegan con la obra casi terminada, el diseño de interiores impecable, y me piden que instale wifi de verdad, o que el sonido no se vea, o que la iluminación se pueda controlar bien. Y entonces toca darles una noticia que nadie quiere escuchar: parte de lo que querían ya no es posible sin romper lo que acaban de hacer. O es posible, pero va a costar el doble y el resultado no va a ser ni la mitad de bueno.

    Esta guía existe para que eso no te pase a ti.


    Por qué la tecnología es lo primero que hay que decidir, no lo último

    En una reforma convencional, la tecnología se trata como un añadido: primero la arquitectura, luego la decoración, y cuando ya no queda nada por hacer, se llama a alguien para que ponga los enchufes y el router.

    En una reforma de alto standing, ese enfoque es un error caro.

    La infraestructura tecnológica tiene que estar planificada antes de que llegue el albañil. Igual que el fontanero traza las tuberías antes de solarlo, el arquitecto tecnológico tiene que marcar su territorio antes de que cierren paredes, techos y suelos.

    Lo que se puede hacer bien antes de cerrar — y que después ya no tiene solución limpia:

    • Pasar cableado entre plantas sin que se vea nada
    • Empotrar puntos de acceso WiFi en techo o pared, invisibles a la vista
    • Instalar altavoces de techo integrados en el yeso
    • Colocar cámaras de seguridad que desaparecen en la arquitectura
    • Prever el espacio técnico donde irá toda la electrónica

    Si la obra ya ha avanzado, nada de esto desaparece del catálogo — pero se complica, se encarece, o se resuelve con canaletas a la vista. En una vivienda de lujo, eso no es una opción.


    Lo que hay que planificar antes de empezar

    La red: todo lo demás depende de esto

    La red es la base. El WiFi, las cámaras, el sonido, la televisión — todo necesita conectividad. Y la única conectividad que no falla en una vivienda seria es el cable.

    Lo primero que hay que prever es un armario técnico: un espacio empotrado — puede ser un hueco de armario reconvertido — donde concentrar todo el equipamiento: router, switch, amplificadores, almacenamiento. Si no se prevé en obra, después ese equipamiento acaba en algún rincón visible con cables a la vista.

    Lo segundo es no escatimar en puntos de red. Cuestan céntimos en obra y una fortuna después de cerrar la pared. Al menos dos tomas en el salón, dos en el dormitorio principal, una en cada baño donde haya pantalla o música. Más de los que crees necesitar ahora.

    Lo tercero es el WiFi profesional empotrado. El router del operador es suficiente para un piso de 80 metros. En una vivienda de 200, 300 o más metros — con paredes de carga, sótano, jardín o varias plantas — necesitas puntos de acceso distribuidos. Instalados en obra, van empotrados en techo o pared y desaparecen. Instalados después, van con su cable blanco en algún rincón. Trabajo habitualmente con equipos Ubiquiti UniFi: sus puntos de acceso de techo tienen apenas 3 cm de grosor y, pintados del color de la pared, son literalmente invisibles.


    Iluminación inteligente: Casambi

    La iluminación inteligente es uno de los elementos que más transforma el ambiente de una vivienda de lujo — y uno de los que más se improvisan.

    El sistema que utilizo en proyectos residenciales de alto standing es Casambi, el estándar europeo en iluminación de alta gama. La gran ventaja de Casambi es que no requiere cableado adicional: trabaja sobre el propio cableado de iluminación existente. Lo que sí requiere es que la instalación eléctrica esté pensada para él desde el principio: cajas de derivación con el espacio suficiente para los drivers, circuitos separados para poder controlar zonas independientes, decisiones tomadas sobre qué interruptores van dónde.

    El resultado es una iluminación que se adapta a cada momento — amanece contigo por la mañana, crea ambiente por la tarde, te guía por la noche — controlada desde el teléfono o con los interruptores físicos de siempre, según prefieras. Sin programaciones complicadas, sin apps confusas.

    Lo que no puede hacerse bien después de cerrar las cajas: si los circuitos no están separados desde el principio, no puedes controlar zonas de forma independiente. Todo o nada.


    Sonido: Bose con amplificación Ubiquiti, todo integrado

    El sonido que no se ve es el que mejor suena en una reforma de lujo. Altavoces empotrados en el techo, una rejilla pintada del mismo color que la escayola, y música en cualquier habitación desde el teléfono. Cuando está bien hecho, los invitados no saben de dónde viene el sonido.

    Para que eso sea posible hay que hacer tres cosas en obra: abrir el hueco en el techo antes de enlucir, pasar el cableado de audio hasta el armario técnico, y calcular bien la posición de cada altavoz para evitar vigas y conseguir la cobertura correcta.

    En proyectos residenciales de alto standing trabajo con altavoces Bose, con amplificación integrada Ubiquiti. Todo funciona desde una única app, integrado con el resto de la vivienda. La calidad de sonido es la que se espera de Bose; la integración es la que permite que encender la música en el salón y bajar las persianas sean parte del mismo gesto.

    Un altavoz instalado después de cerrar el techo, en el mejor de los casos, queda con el cableado a la vista. En el peor, no se puede instalar donde querías.


    Seguridad: cámaras que no se ven

    Las cámaras de seguridad instaladas en obra desaparecen. Las instaladas después de la obra parecen instaladas después de la obra.

    En una vivienda de lujo, las cámaras van en los accesos exteriores, perímetro, garaje y zonas interiores concretas. Si se planifica en obra, todo el cableado va por el interior de las paredes y los techos. Si no, va por canaleta exterior o por el techo de un garaje sin acabar.

    Lo mismo aplica al videoportero IP y a las cerraduras con acceso electrónico: necesitan su previsión de red y alimentación para quedar integrados limpiamente en la arquitectura.


    Cuándo llamar al arquitecto tecnológico

    En cuanto tengas el proyecto de reforma definido, antes de que empiece la ejecución. No hace falta que esté todo cerrado — basta con los planos y una idea general de cómo quieres usar la vivienda.

    A partir de ahí participé en tres momentos: antes de la obra, para revisar el proyecto con el arquitecto y coordinar con el electricista qué hay que dejar previsto; durante la obra, para hacer seguimiento y corregir sobre la marcha cualquier desviación; y al final, para instalar, configurar y entregar todo funcionando.


    Lo que cuesta no planificarlo

    No es solo una cuestión estética. Es económica.

    Instalar un punto de acceso WiFi empotrado en obra cuesta una fracción de lo que cuesta abrirle hueco después. Multiplicado por todos los puntos de acceso, los altavoces y las cámaras de una vivienda grande, la diferencia puede superar los 15.000-20.000€ en proyectos de 300 m² o más. Y eso sin contar el resultado: hay cosas que con obra ya cerrada, sencillamente, no pueden quedar bien.

    La infraestructura tecnológica bien planificada no es un gasto extra en la reforma. Es lo que hace que todo lo demás funcione como debe.


    ¿Tienes una reforma en marcha o estás a punto de empezar?

    Si estás en esa fase — proyecto definido, obra por empezar o ya en marcha — es el momento de hablar.

    Trabajo en Madrid y en toda la península en proyectos residenciales de alto standing. La primera llamada es gratuita y sin compromiso: en 30 minutos te digo qué tienes que prever y qué se puede mejorar todavía.

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    Leopoldo Rojas

    Leopoldo Rojas

    Arquitecto tecnológico del hogar · Más de 15 años en infraestructura tecnológica para viviendas de lujo y empresas en Madrid.